Hipercifosis dorsal

Hipercifosis dorsal: causas y ejercicios

Se denomina hipercifosis dorsal al aumento de la curvatura de las vértebras dorsales de la espalda de una forma exagerada. Esta patología normalmente es causada por mantener durante mucho tiempo una postura inadecuada, con lo que provocamos que los músculos trabajen de una forma incorrecta y acaben empujando o estirando las vértebras logrando alterar la columna. Las causas que provocan esta postura corporal son muy variadas y pueden originarse durante la infancia o la madurez.

Causas de la hipercifosis dorsal en la infancia

  • Congénita. Se produce cuando la columna no se desarrolla de una forma correcta durante el embarazo. No es transmitida por herencia genética.
  • Enfermedad de Scheuermann. Es un trastorno esquelético que altera la postura y tiende a aparecer antes de la pubertad. Suele agravarse con el paso del tiempo, causando dolor y una curvatura significativa en la etapa adulta.

Causas de la hipercifosis dorsal en la madurez

  • Postural. Aparece como consecuencia de los malos hábitos posturales en nuestra vida diaria, lo que causa una tensión excesiva en los músculos, vértebras y ligamentos.
  • Osteoporosis. Los ligamentos y tejidos que se encuentran alrededor de las vértebras envejecen y pierden elasticidad. Esto provoca deformaciones y calcificaciones.
  • Degeneración de los discos intervertebrales, que pierden la altura que tenían anteriormente.
  • Disminución de la fuerza de la musculatura, esto hace que nos sea más difícil con el paso del tiempo mantener una postura correcta de nuestra espalda.

Hipercifosis dorsal

Ejercicios que nos ayudarán a tratarlo

Un programa adaptado de ejercicios puede ayudarnos a mejorar los desequilibrios, la fuerza de la musculatura extensora de la columna, la respiración y la alineación postural. Estos son algunos de los que pueden ayudarte:

  1. Para realizar este ejercicio necesitaremos la ayuda de un palo largo que colocaremos detrás de nuestra espalda en horizontal a la altura de las escápulas. Los brazos los apoyaremos por encima del palo, con los codos flexionados. Manteniendo una postura erguida llevaremos las escápulas hacia atrás intentando juntarlas.
  2. Nos acostaremos en una superficie horizontal elevada como, por ejemplo, una cama o una camilla. Dejaremos caer un brazo por fuera de la superficie mientras giramos en dirección contraria el cuello. Sentiremos una tensión en la parte superior del hombro y en el pecho, mantendremos la postura unos segundos y después repetiremos con el otro brazo.
  3. De pie con las piernas ligeramente abiertas y los pies colocados en línea con los hombros, inclinaremos hacia delante el tronco mientras flexionamos las rodillas levemente, sin sobrepasar la vertical desde nuestros pies. Luego volvemos a la posición inicial.

Además de todo esto, debemos intentar sentarnos y movernos de manera correcta, ya que, si no lo hacemos, estaremos desperdiciando todo el trabajo que hagamos con los ejercicios para la hipercifosis dorsal. Esperamos que te sirvan nuestras recomendaciones, ¡coméntanos si te han ayudado!

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