¿Por qué cansa subir escaleras aunque se practique deporte habitualmente?

Una persona puede estar acostumbrada a practicar el deporte más duro y exigente, que requieren un importante esfuerzo físico. Sin embargo, a la hora de subir escaleras, sobre todo si no son pocas, termina cansada. Aunque parezca raro, ese fenómeno tiene una explicación muy sencilla.

Subir escaleras es bueno para una persona con buena salud

La razón de ese cansancio reside en que, al subir escaleras, se usan unos músculos determinados. Y estos no son los mismos que se utilizan al caminar o correr. En consecuencia, tales músculos pasan repentinamente de hallarse en reposo a desarrollar una fuerte actividad física. Más aún, se encuentran con la resistencia de la fuerza de la gravedad, lo que provoca que tengan que realizar más esfuerzo progresivamente. Y, a medida que se produce la subida, van necesitando más oxígeno.

El resultado es, precisamente, que, al llegar arriba, la persona necesita unos segundos para recuperar la respiración normal por muy acostumbrada que esté a practicar los deportes más exigentes desde el punto de vista físico.

Evidentemente, las dietas también influyen. Una persona que lleve una alimentación poco equilibrada o no esté en su peso adecuado sentirá mucho más cansancio después de subir escaleras que quien se cuida y está en forma.

Subir escaleras como forma de entrenamiento

Justamente por todo lo dicho, hay muchos preparadores que incluyen subir escaleras en su entrenamiento. Se trata de un eficaz ejercicio aeróbico mediante el cual, no solo se queman grasas, sino que también se refuerzan los músculos de las piernas. De este modo, ayuda a adelgazar e incluso combate la celulitis, al eliminar tejido adiposo.

Del mismo modo, subir escaleras mejora la frecuencia cardíaca y la capacidad de los pulmones. No obstante, hay que aclarar que se trata de un ejercicio perjudicial para quienes padecen del corazón, precisamente por el esfuerzo que requiere.

Sin embargo, para las personas con buena salud, subir escaleras es un ejercicio muy beneficioso. Mejor aún, sería muy interesante combinar subidas y bajadas, ya que, en cada caso, se trabajan músculos distintos. En el ascenso se utilizan los gemelos y los glúteos, mientras que en el descenso se trabaja el cuádriceps, que también se activa al subir y que ayuda a mantener el equilibrio.

Podría decirse que, subiendo y bajando escaleras, se hace el mismo ejercicio que cuando se practican sentadillas y estocadas. E, igual que sucede con éstas, no solo se obtiene más fuerza en las piernas, sino que además se previenen lesiones.

Por tanto, hay que olvidarse de coger el ascensor a la mínima de cambio porque subir escaleras es un deporte muy sano. De hecho, ya existen carreras cuyo itinerario está constituido por muchos tramos de escaleras. Es el caso, por ejemplo, de la Empire State Building Run-up, que se celebra en febrero y cuyo recorrido está formado nada menos que por 86 tramos de escaleras con un total de 1.576 peldaños. Sin embargo, tampoco hace falta llegar a esos extremos, basta con olvidarse de que existe el ascensor. ¿Qué opinas de ello, serás capaz de hacerlo? entrenamiento escaleras

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