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Por que decirle NO a las dietas milagro

Las famosas dietas milagro. Esas dietas que nos prometen efectos inmediatos que harán que sin apenas esfuerzo consigamos el cuerpo que siempre habíamos soñado. Pero nada más lejos de la realidad, lo cierto es que son un tipo de dietas que lo único que buscan es sacarnos el dinero de con la venta de algún tipo de producto que sin el no consigamos nada, o por otro lado, provocarán un efecto rebote en nuestro cuerpo que haga nos veamos en una forma física peor de la que estábamos en un primer momento. Hoy veremos porqué decir NO a las dietas milagro.

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¿Qué son las dietas milagro?

Las dietas milagro son dietas de adelgazamiento que tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo, su desequilibrio en nutrientes, la restricción de la energía ingerida muy severa, desventajas para la salud -como la pérdida de masa muscular y el aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes- y la falta de un fundamento científico.

El efecto rebote que mencionamos antes, es considerado como la recuperación de los kilos que se han perdido con una dieta de adelgazamiento una vez el régimen de pérdida de peso se ha finalizado.

En la mayoría de los casos, las dietas milagro logran un efecto rebote en nuestro cuerpo. ¿El motivo? Muy sencillo, al basarse en restricciones y limitaciones alimenticias, y no tener una base nutricional fuerte, una vez que abandonamos la dieta volvemos a alimentarnos como lo estábamos haciendo hasta ahora. Lo que es lo mismo, una mala alimentación, que tras un periodo de déficit alimenticio, hace que el cuerpo acumule como grasa con mayor facilidad cualquier exceso.

Como siempre decimos desde Well And Go, la base de una alimentación equilibrada es mantener un estilo de vida saludables, en el que podemos incluir todos los alimentos, en mayor o menor medida.

Los principales motivos por los que debemos decir NO a las dietas milagro son:

  • Pueden generar carencias nutricionales. Al tener restricciones en determinados alimentos, corremos el riesgo de eliminar fuentes nutricionales necesarias para el correcto funcionamiento del organismo.
  • Generan estrés. Al ester en un estado de déficit calórico, estamos más bajos de defensas, y si sumamos la falta de ciertos micronutrientes, nuestro estrés se verá incrementado.
  • El ya comentado efecto rebote. Siempre que realizamos una dieta el objetivo no es recuperar los kilos perdidos, pero con ellas lo conseguiremos.
  • Son dietas totalmente genéricas, sin atender a ningún factor propio de cada persona como el peso, altura, actividad física.... Una dieta debe de estar personalizada y adaptada a cada persona.
  • Son dietas muy rígidas, poco flexibles y con una dedicación total.
  • No son sostenibles en el tiempo. Al no tratarse de hábitos alimenticios, la posibilidades de abandonarla son muy altas. Además, no podemos mantener una dieta que se base unicamente en determinados tipos de alimentos.
  • No consideran la inclusión de deporte, si no que se basan en comer “bien” para bajar de peso.
  • No nos generan placer, y en la mayoría de casos nos generan mal humor a causa de las restricciones y la falta de energía.
  • Por último, y no menos importante, no nos enseñan a comer. Simplemente nos indican que debemos y que no debemos comer y lo debemos de acatar, basándose en restricciones y limitaciones de alimentos.

Como veis, más que ayudarnos a conseguir nuestros objetivos, lo único que conseguiremos en dañar nuestro organismo y no aprender a comer. Además, en el momento que abandonemos la dieta volveremos al estado habitual.

¿No crees que es mejor aprender a comer aunque sea de una forma más lenta pero controlada? ¡Ganaremos en salud!

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