rotura fibrilar

Consejos para una óptima recuperación de rotura fibrilar

Las lesiones nunca llegan en buen momento para los deportistas. Una rotura fibrilar, por lo inesperado y lo tedioso de su tratamiento, se convierte en un auténtico freno que genera desasosiego y preocupación.

La recuperación de estas lesiones es lenta, progresiva y requiere cierta paciencia, sobre todo conforme avanza el proceso y parece que todo marcha bien. Si no tienes cuidado, puedes sufrir una recaída y reactivar la lesión.

Qué debes hacer para una óptima recuperación de una rotura fibrilar

Quien no ha sufrido nunca el clásico tirón, no puede imaginarse lo que se siente. Es como si recibieras una pedrada o un mordisco de perro en el músculo dañado.

Hablamos de una rotura: duele mucho. Normalmente es la consecuencia de un movimiento brusco, explosivo. Además del dolor, es posible ver un hematoma alrededor de la zona, justo después de la rotura o algunos días más tarde.

¿Tienes esta lesión o sospechas que la tienes? Es importante actuar con criterio, y una cierta paciencia, para recuperarte bien y antes. Te presentamos a continuación una serie de consejos útiles para conseguirlo:

  1. Acude a un especialista para que realice el seguimiento. Una resonancia o una ecografía ayudarán a identificar el problema y su localización. A partir de ahí, todo será más sencillo.
  2. Considera que existen cuatro grados en esta lesión, desde la distensión muscular ?de grado 0? a la rotura completa del músculo o su desinserción ?grado 3?, con un mínimo de 6 semanas de recuperación y riesgo potencial de requerir cirugía. Cuanto antes sepas a qué te enfrentas, mejor.
  3. Permanece en reposo las primeras horas, pero solo el tiempo necesario. Normalmente, entre uno y tres días suele ser lo idóneo. Después, poco a poco, tendrás que ir recuperando la actividad.
  4. En ese plazo inicial, aplica frío de manera frecuente, en sesiones de 20 minutos. Es mejor vendar la zona para mantenerla comprimida.
  5. Asume que el plazo de recuperación nunca va a ser inferior a diez días. A veces, cuando se complican, estas roturas pueden tardar meses. Así que no te precipites y acepta la necesidad de ir dando pasos positivos.
  6. Considera que existen recursos de tratamiento que te ayudarán a sanar antes. Por ejemplo, los masajes drenantes y en los tejidos adyacentes, las movilizaciones activas y los estiramientos suaves, cuya intensidad debe ir aumentando conforme pasen los días.
  7. Apuesta por el kinesiotaping y realiza ejercicios excéntricos para agilizar los plazos de mejora.
  8. Practica una readaptación al ejercicio físico progresiva y siempre controlada. Si es posible, con el asesoramiento de un especialista.

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Por último, completa estas pautas con una alimentación saludable, una óptima hidratación y la realización de estiramientos y calentamientos profundos antes de cada ejercitación.

De este modo, superarás tu lesión sin sufrir recaídas y regresarás en buenas condiciones al deporte. Y tú, ¿has tenido alguna vez una rotura fibrilar? Cuéntanoslo.

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