rotura fibrilar

Rehabilitación y readaptación deportiva después de una rotura fibrilar

La rotura fibrilar se clasifica en cuatro categorías o grados, según la cantidad de fibras musculares rotas. Así, distinguimos cuatro grados distintos, de menor a mayor gravedad. Y es que una rotura de este tipo puede ser un simple desgarro, una rotura parcial o total del músculo. Veamos qué caracteriza a cada una de ellas, y cómo podemos recuperar el vigor y la actividad deportiva en poco tiempo.

Grados de una rotura fibrilar

  • Grado 0. En este caso, se trata de un daño estructural de la fibra muscular, lo cual produce un edema (pero no un hematoma). Es un daño muy común con el que se encuentran a menudo los deportistas; por ejemplo, agujetas, calambres o una contractura.
  • Grado 1. Es una rotura microscópica de las fibrillas musculares.
  • Grado 2. Es una rotura parcial del músculo. Además, se produce un hematoma en la zona y en una ecografía se puede percibir bien la lesión.
  • Grado 3. Es una rotura total de las fibras, al separarse en dos partes el músculo. Es la rotura más grave, por la que, en muchas ocasiones, el deportista deberá pasar por quirófano y esperar entre 6 y 8 semanas a estar recuperado.

Tratamiento para la recuperación de la rotura fibrilar

Excepto en el grado 3, todas las roturas de las fibras musculares requieren de un tratamiento de fisioterapia, que se combina con un periodo de readaptación de la actividad deportiva. Además, se pueden hacer varias cosas para que la lesión no se agrave.

rotura fibrilar

  1. Aplicar frío en la zona. Esto debe hacerse inmediatamente, puesto que el músculo afectado reacciona muy rápidamente y se hincha. El objetivo de aplicar frío (unos cubitos de hielo, por ejemplo) es, precisamente, evitar o reducir la inflamación y frenar el hematoma.
  2. Vendaje compresivo. Una venda o una tobillera o muñequera (según la zona en la que se haya producido la rotura) son buenas opciones para ayudar en la recuperación.
  3. Reposo. Los tres primeros días tras la lesión deben ser de reposo. Después, habrá que seguir la pauta recomendada por el fisioterapeuta.
  4. Drenaje de la zona.
  5. Estiramientos. Estos ejercicios hay que hacerlos siempre bajo la supervisión de un profesional que los controle en la consulta. En el caso de que los estiramientos se puedan hacer en casa, se debe prestar atención para saber bien cómo hacerlos ya que, si se hacen mal, la rotura se puede agravar.
  6. Kinesiotaping. Este es un vendaje neuromuscular que consiste en poner cintas de algodón con un adhesivo acrílico en la zona a tratar. Sirve para aliviar el dolor, aportar movilidad y disminuir la inflamación, entre otras cosas.

¿Has sufrido una rotura fibrilar y no sabes cómo curarla? Si has seguido un tratamiento, ¿cuál es el que más te ha funcionado?

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