Como organicé mi rutina en el gimnasio cuando empece a entrenar

   Si se gusta del deporte y se ha comenzado a entrenar, hay que conocer algunas pautas sobre cómo poder organizar las rutinas de la manera más efectiva.

Yo lo hice y obtuve muy buenos resultados, así que pensé ¿por qué no podrían otros hacer lo mismo? Por eso preparé los consejos que propongo a continuación para ponerse en forma de manera adecuada.

¿Cómo organizar mis rutinas?

Cuando comencé a entrenar tuve claro que lo primero que debía hacer era un entrenamiento básico, es decir, trabajar durante la semana todo el cuerpo y, de esta manera, ejercitar los músculos por igual.

Así empezaría a coger fondo y mejoraría mi salud de manera notable. Para conseguir los mejores resultados, lo que hice fue elaborarme un plan de trabajo, añadiendo ejercicios cada día y, siempre, con una jornada de descanso.

Un ejemplo de principiante

Sin ir más lejos, los lunes trabajaba el tren inferior, ejercitando las piernas y los gemelos. Los martes me centraba más en la zona de la espalda, los lumbares y los abdominales.

Los miércoles descansaba para llegar al jueves lleno de energía e irme directamente a la zona superior del cuerpo con los pectorales, Finalmente, el viernes culminaba con brazos y hombros.

Para seguir progresando

A través del entrenamiento por objetivos podemos conseguir la progresión que queremos, esto quiere decir que, a medida que pasen los días, veremos cómo vamos consiguiendo los retos propuestos, ya sea tener más musculatura, fondo o resistencia.

Se trata de emplear un entrenamiento más avanzado para personas que ya llevan un tiempo realizando ejercicios. Yo me propuse nuevos objetivos pasadas unas semanas de terminar el plan básico y los resultados fueron excelentes.

Para mayor resistencia

Si se quiere conseguir más resistencia, los entrenamientos de circuito son los mejores. Estos requieren mucha más intensidad y exigencia, además de realizar repeticiones de cada actividad a un alto nivel.

Me sentí muy bien cuando me inicié en este tipo de entrenamientos que además combinada con dietas equilibradas y suplementos para obtener los resultados deseados de la mejor forma posible.

Para profesionales de competiciones

Una vez que dominé los demás entrenamientos, el siguiente paso era competir. Las competiciones deportivas son un aliciente puesto que nos ayudan a conseguir los retos de forma mucho más rápida.

¿Qué hice en este caso? Muy sencillo, me creé un plan de entrenamiento conjugado. ¿En qué consiste? Se trata de una rutina que se divide en dos partes:

  • La primera de ellas la dediqué a realizar ejercicios de progresión para superar los objetivos propuestos de manera diaria.
  • La segunda parte consistía en un trabajo más convencional, es decir, realizar las típicas series y repeticiones.

Sin ir más lejos, todos los días practicaba ejercicios durante una hora y media. De esta manera, dividía el tiempo en 45 minutos cada parte y, así, conseguía que mi rutina fuera lo más equilibrada posible.

¿Y qué hay de las dietas?

Cada uno de los entrenamientos que llevé a cabo los combiné con una dieta sana y equilibrada. Hay que tener en cuenta que un deportista debe comer carbohidratos, en mayor medida, algo menos de grasas y un poco de proteínas. Todo esto en perfecta armonía, y así lo hice.

Eso sí, tuve en cuenta el tipo de entrenamiento que estaba realizando ya que, por ejemplo, para los de resistencia es fundamental reforzar la ingesta de aminoácidos mientras que, si nos preparamos para una competición, hay que tomar más alimentos que nos aporten energía. Por supuesto, nunca me faltó el agua.

Entre los alimentos habituales que se veían en mi dieta se encontraban frutas, verduras, lácteos y derivados, pescado blanco, pollo, pavo, arroz, pasta y, en ocasiones, frutos secos. Son esenciales para el deporte.

Para practicar bien un deporte, hay que realizar una buena rutina.

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