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Entrenamiento para pectorales: 6 consejos fundamentales para esta área

A la hora de realizar un entrenamiento de pectoral tenemos que seguir algunas claves para llevarlo a cabo correctamente, evitar lesiones y maximizar el tiempo en el gimnasio.

El entrenamiento de pecho en seis claves

En primer lugar, hemos de elegir con cuidado cuál será el primero de los ejercicios de pecho, ya que será la rutina que permitirá un mayor esfuerzo y más peso levantado antes de que el cansancio vaya a hacer mella.

Lo idóneo es trabajar un músculo por día y potenciar el pecho con entre cuatro y cinco ejercicios distintos. Empezando por el press de banca con pesas en barra, realizando entre ocho y diez repeticiones con el máximo peso que podamos levantar.

Posteriormente, debemos variar y utilizar las mancuernas en un banco inclinado. Así potenciaremos la parte superior del pecho con un ejercicio de diez o doce repeticiones en apertura, trabajando la parte exterior.

Luego, con un banco declinado, repetiremos el movimiento de apertura con un peso del 80 por ciento del máximo que se pueda mover. En este caso trabajamos el exterior del pecho y la parte inferior, completando el trabajo en todas las áreas del pectoral.

La tercera clave es el descanso y el agua. Un músculo no puede crecer si no se le provee del líquido elemento en cantidad suficiente. Si durante la rutina en el gimnasio llega la sed, ya es tarde. Es conveniente que llevemos una botella de agua, fría si es primavera o verano, y que bebamos entre medio y un litro en cada sesión.

Controlar la respiración y el movimiento del pectoral

Es importante, y una clave que suele olvidarse en el gimnasio, controlar la respiración. Debemos comenzar la exhalación a mitad del recorrido del ejercicio, que es el momento más difícil, puesto que el peso está a medio cargar.

Mientras, la inspiración debe comenzar justo cuando acaba el momento de la carga del peso y comienza a regresar al punto inicial para una nueva repetición. Es decir, cogemos aire cuando menos esfuerzo está soportando el cuerpo y comenzamos a soltarlo a la mitad de la nueva repetición, maximizando el esfuerzo y limitando el cansancio.

Es vital, y la quinta clave, no cargar más peso del posible e ir avanzando en la carga de las pesas o en las mancuernas de forma gradual. No por conseguir hacer dos repeticiones con el mismo peso que alguien que lleva más tiempo que nosotros estaremos avanzando al mismo ritmo.

Lo único que conseguiremos en este caso es realizar mal el ejercicio, tirar de otras partes del cuerpo para ayudar al pectoral y acabar sufriendo lesiones que nos dificulten la vida diaria y que nos impidan acudir al gimnasio en varios días.

Acabar la sesión con una buena serie de flexiones nos ayuda a quemar la grasa que nos sobra y a acabar forzando al 90 % al cuerpo, completando la sesión y garantizando que se culmina un entrenamiento de calidad. Porque si no acabamos el entrenamiento agotados, no habremos dado el máximo en el gimnasio.

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