Espalda rígida

¿Espalda rígida? Trabaja la flexibilidad con estos ejercicios

¿Sientes la espalda rígida después de pasar varias horas frente al ordenador? Hoy, en Wellandgo, queremos contarte cómo puedes trabajar la flexibilidad de tu espalda y evitar esos dolores que tardan horas en desaparecer y que pueden derivar en enfermedades graves.

Efectos negativos de una espalda rígida

Algunos efectos negativos de una espalda rígida son:

  • Dolor de espalda que no desaparece al acostarse (puede ser agudo o crónico)
  • Dolor en otras partes del cuerpo, como en las piernas o rodillas
  • Pérdida de peso
  • Fiebre
  • Inflamación en la espalda
  • Dificultad para orinar
  • Incontinencia urinaria o fecal

Ejercicios para lograr la flexibilidad de tu espalda

El sedentarismo es una de las causas principales de una espalda tensa. Para lograr flexibilidad, el estiramiento y la respiración adecuada te ayudarán a trabajar y relajar tu musculatura.

Practica la postura de la cobra

Una gran manera de evitar una espalda rígida es haciendo yoga. Esta práctica no solo te ayuda a desarrollar tu flexibilidad, sino también a relajar tu cuerpo, reducir el estrés y ser más consciente de tu respiración. Una de las posturas recomendables para tu espalda es la postura de la cobra.

Para hacerla, colócate boca abajo, debes presionar con tus manos el suelo, levantar tu tronco lentamente, estirar tus brazos y alargar tu espalda. Tus hombros deben estar alejados de las orejas. Aguanta unos segundos en esta posición, siendo consciente de tu respiración; luego, descansa en la postura del niño. Para ello, apóyate en tus rodillas, ábrelas a lo ancho de tus caderas, siéntate sobre tus talones y estira tus brazos hacia adelante.

Realiza la postura del gato

Esta postura es sencilla y ayuda a ganar flexibilidad de espalda. Pon tus manos y tus rodillas en el suelo. Al inhalar, sube tu cabeza y mira hacia el techo, intenta que tu ombligo se aproxime al suelo y levanta los glúteos. Mantente en esta posición durante unos segundos. Al exhalar, baja tu cabeza lentamente y aproxima tu mentón al pecho, mientras arqueas la espalda hacia el techo. Quédate en esta postura durante varias respiraciones.

Espalda rígida

Prueba la postura del arco

Esta postura es un poco más complicada, pero, poco a poco, puedes ir probándola. Colócate boca abajo y coge tus tobillos con ambas manos. Intenta subir con el tronco de tu cuerpo hacia arriba y mantente en esta posición por unos segundos. No te olvides de respirar profundamente. Al exhalar, baja el tronco, suelta tus tobillos y baja las piernas lentamente. Si deseas descansar, vuelve a la postura del niño.

Por último, recuerda levantarte de la silla cada 30 minutos y practicar estos ejercicios con frecuencia para evitar tener una espalda rígida. Déjanos un comentario si esta información te ha resultado útil, nos encantará saber de ti.

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