triatlón

Cómo preparar un triatlón si te vas de viaje

El triatlón es una de las disciplinas más duras que existen en el deporte. Al componerse de tres pruebas (carrera a pie, ciclismo y natación), quienes lo practican, especialmente en las distancias reglamentarias de la modalidad "ironman", deben tener una fuerza de voluntad férrea a la hora de entrenarse para todas ellas. Y cualquier interrupción puede suponerles un serio contratiempo.

Esto ocurre, por ejemplo cuando hay que realizar un viaje. Sin embargo, esto no significa que los triatletas no puedan mantener el entrenamiento. Si se organizan bien, no tienen por qué abandonar su preparación. Basta con que tengan en cuenta las recomendaciones siguientes.

Utilizar los gimnasios y centros de salud de las ciudades de destino

Antes de viajar a una ciudad, es importante informarse de los lugares de entrenamiento, gimnasios y centros de salud o de acondicionamiento físico con los que cuenta esa localidad. Hay que conocer de antemano con qué pistas de atletismo, instalaciones gimnásticas, piscinas cubiertas y descubiertas o rutas de ciclismo existen en la ciudad o en sus alrededores.

Elegir un hotel con gimnasio y piscina para el entrenamiento

En idéntico sentido y para que todo sea más cómodo, es buena idea escoger un hotel u alojamiento que cuente con piscina y gimnasio. Para ello, basta con mirar la página web del establecimiento. No obstante, para mayor seguridad, es mejor preguntar al propio personal del hotel sobre aspectos como qué máquinas hay en el gimnasio y qué horario tiene o si la piscina estará abierta en las fechas en las que se va a ir.

De este modo, es fácil saber si esas instalaciones responden a las necesidades de entrenamiento para el triatlón. Por ejemplo, muchos hoteles tienen piscina pero esta es pequeña para prepararse una competición en natación. Por tanto, habría que elegir uno que la tenga reglamentaria. Y, si no lo hubiere, buscar centros municipales que las tengan olímpicas.

Respecto al gimnasio, algunos criterios a tener en cuenta a la hora de valorar si se adapta a las necesidades de un triatleta son fundamentalmente dos: que tenga horario amplio y que cuente, al menos, con los aparatos básicos. Por ejemplo, bicicletas tipo Pelotón o spinning, ya que estas permiten mantener mejor la forma física.

Si por casualidad no hubiera en la ciudad ningún hotel con gimnasio y piscina, lo mejor es elegir un alojamiento que esté próximo a las instalaciones de este tipo que existan en la localidad.

entrenamiento en verano

Aprovechar la playa y el mar

En caso de que en la ciudad de destino no haya instalaciones con piscinas reglamentarias para el entrenamiento de triatlón (lo cual es raro), se puede aprovechar la playa, si se trata de una localidad de costa. Nadar en el mar con sus aguas abiertas es una magnífica forma de prepararse para una prueba de este tipo, ya que se mejora la resistencia. Pero antes hay que asegurarse de cuáles son las zonas permitidas para el baño. Y también puede aprovecharse la arena dura para correr.

Practicar ciclismo conociendo la ciudad

Cuando se va de viaje, no siempre puede llevarse uno la bicicleta. Sin embargo, eso no es problema ya que en todas las ciudades hay empresas que las alquilan por horas o días a módicos precios. No serán tan buenas como las profesionales, pero sirven para no perder la forma.

Por tanto, pueden recorrerse los alrededores de una localidad mientras se conocen y se entrena el ciclismo. De esta forma, se cumplen dos objetivos a la vez: mantener la rutina de entrenamiento y visitar los lugares más interesantes de la ciudad de destino. Nadie dijo que la preparación para un triatlón tuviera que ser monótona y aburrida.

Correr por la localidad

Otro tanto puede decirse del entrenamiento para la prueba de carrera a pie. Quizá este sea el más sencillo de mantener, ya que basta llevar la ropa y el calzado adecuados; y en todas las ciudades hay lugares para practicar el running. En la propia recepción del hotel de alojamiento se puede preguntar por ellos y también pedir recomendaciones sobre los más seguros y adecuados. Además, el correr por las calles de la localidad también es una buena manera de conocerla.

En definitiva, el triatlón es una disciplina dura que exige mucho entrenamiento y constancia. No debe abandonarse ni siquiera unos días, y realizar un viaje a veces supone una complicación. Pero no tiene por qué ser así. En todas las ciudades existen instalaciones que permiten hacer deporte en general y practicar las tres disciplinas que componen el triatlón en particular. Finalmente, es recomendable tener cuidado con las dietas. Cuando se viaja, se tiende a comer de más y ello es un hándicap para cualquier deportista, que no se puede permitirse engordar. entrenamiento ejercicio 

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