Consejos imprescindibles para mejorar tu pisada en carrera

¿Cómo influye la pisada en una carrera? Durante el entrenamiento y la competición, realizar correctamente tus pisadas es esencial por dos motivos: rendimiento y salud. Queremos guiarte hacia la perfección en este aspecto. Si lo mejoras, saldrás doblemente beneficiado.

Cómo saber si pisas o no correctamente

Hace unos años, la publicidad empezó a familiarizarnos con los pies pronadores y supinadores. ¿Cómo son los tuyos? ¿Tiendes a apoyar tu pie hacia el exterior o hacia el interior mientras caminas? Por supuesto, también lo haces al correr.

Sea cual sea tu categoría, tienes un problema. Porque cada vez que apoyas más un pie en un lado que en otro, estás forzando tus caderas, tobillos y rodillas de forma poco natural. Y, por lo tanto, aumentando el riesgo de lesión o molestia.

¿Quieres saber, exactamente, cómo lo estás haciendo? Tu calzado es el mejor experto: si al mirar la suela la encuentras más gastada por una parte que por otra, no estás ejecutando bien tu pisada.

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Cómo mejorar la pisada en carrera

Identificada la situación que te afecta, puedes poner el remedio. La solución inmediata es adquirir unas zapatillas deportivas acordes con tu manera de pisar. Acude a un profesional especializado, mejor que a los dependientes de una tienda deportiva, para acertar al hacerlo.

Con todo, cuanto antes empieces a corregir esa desviación al pisar, mucho mejor para ti en términos de salud y rendimiento. Te explicamos a continuación qué ejercicios, realizados a diario, te ayudarán en tu propósito.

Distribuir el peso de la punta al talón

Este sencillo ejercicio es, también, un estupendo precalentamiento antes de la carrera. Sitúate de pie, con los pies rectos y distanciados entre sí unos 10 centímetros. En esta posición, inclina tu cuerpo hacia adelante, balanceándolo, hasta que acabes ligeramente apoyado sobre los dedos de tus pies. A continuación, hazlo al revés: echa tu cuerpo hacia atrás para apoyar el peso en el talón. No fuerces, hazlo ligera pero continuadamente.

Trabajar el arco del pie

Utiliza una pelota de pádel o tenis, u otra similar que sea dura, para realizar esta rutina. Apoya la pelota bajo tu pie descalzo y hazla rodar, lenta aunque constantemente, hacia delante y hacia atrás. Después, repite con el otro pie.

Hacer extensiones

Siéntate con la espalda recta en una silla, flexiona una pierna y colócala sobre la otra, apoyando el tobillo sobre la rodilla contraria. Ahí, estira a mano la base de tus dedos cuanto puedas, sin llegar al dolor. Después, intercambia tus piernas y repite el proceso.

Extender y separar los dedos

Siéntate, eleva uno de tus pies y enlaza tus dedos de la mano con los del pie. Repite el procedimiento con el otro pie. Seguidamente, apoya ambos pies en el suelo sin que los dedos lo toquen. Mantente sentado para que puedan estirarse.

Trabajar con gomas

Uno de los ejercicios con gomas más recomendables consiste en sujetar los extremos para que quede tensada y pisarla con el pie que quieras. Una vez así, eleva tu pie haciendo que solo el talón toque el suelo, antes de volver a bajarlo aplicando la fuerza necesaria.

Si realizas a diario estos ejercicios, los resultados en tu pisada comenzarán a notarse. ¡Anímate a compartir estos consejos en tus redes! corredores y pisada

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